¿Quién escribe la historia del arte y quiénes quedan, todavía hoy, fuera de ese relato?
Desde esa pregunta parte ARCA, un Festival Internacional dedicado exclusivamente al cine sobre arte, artistas y artes visuales, que inaugura su quinta edición el sábado 10 de enero y termina el 16 de enero. Dirigido artísticamente por Mercedes Sader y con dirección ejecutiva de Sebastián Bednarik, ARCA propone una pausa para mirar, revisar y repensar las narrativas que construyen el campo del arte contemporáneo.
La programación y el enfoque de ARCA se construyen a partir del trabajo sostenido de su directora artística en el circuito internacional de festivales de cine sobre arte. A lo largo del año, Mercedes Sader participa activamente en festivales de referencia en ciudades como Montreal, Barcelona y Bruselas, donde trabaja en instancias de programación, jurados y redes profesionales. Ese intercambio constante nutre al festival y posiciona a ARCA como un espacio de circulación, diálogo y producción de pensamiento en torno al cine y las artes visuales.
Marcelo Rozemblum
Empiezo con una pregunta: ¿Porqué al cine se le llama el séptimo arte?
Mercedes Sader
Se lo llamó el séptimo arte porque, en su origen, fue la forma de arte más moderna. Originalmente hablamos de pintura, escultura, música, arquitectura, literatura y danza. El cine aparece después, pero no como una suma de esas artes, sino como un lenguaje propio, con reglas, tiempos y modos de narrar específicos. El lenguaje cinematográfico no es literatura más teatro más música: es una forma autónoma de pensamiento y de expresión.
En ARCA, esa especificidad del cine es central. El festival propone contar historias sobre arte a través del lenguaje cinematográfico, no ilustrar obras ni traducirlas a imágenes, sino pensar el arte desde el cine, con sus recursos, su mirada y su capacidad de construir sentido.
M.R.
Cuando decís que el cine es un lenguaje propio, que abarca a las demás artes pero no es una suma, entiendo que el cine va un paso má alla que las otras artes.
M.S.
Sí, exactamente. El cine dialoga con otras artes, pero no se define por esa suma. Es un lenguaje propio y moderno, en el sentido histórico del término: una forma de expresión que surge relativamente tarde, hacia fines del siglo XIX. En 1895, con la primera proyección pública realizada por los hermanos Lumière, el cine inaugura una manera nueva de mirar, narrar y pensar el mundo.
M.R.
Y entrando un poco más en el festival —del que soy fan y al que asisto siempre que puedo—, les cuento que recientemente vi TOVE en el ciclo Road to ARCA (un adelanto del festival que se hace en diciembre), y el año pasado también disfruté varias funciones durante el festival.
Todas fueron de una calidad excepcional. Diría que son imperdibles para amantes del cine, del arte, o simplemente para quienes quieran ampliar su mirada cultural.
¿Cómo se originó el nombre ARCA, quién le puso el nombre y justamente en el Maca que muchos le llaman como un arca de Noé del arte?
M.S.
Sí, exactamente. ARCA nace de esa idea: la de un arca cargada de sueños. Un espacio que reúne y pone en circulación las miradas de muchos artistas. Cuando Pablo Atchugarry concibió el MACA, lo hizo con una vocación muy clara: la de crear un lugar para mostrar y cuidar la obra de otros artistas. No casualmente el edificio tiene forma de nave, y muchas veces se lo piensa como una especie de arca de Noé del arte contemporáneo.
Nuestra propuesta fue dialogar con esa idea, pero desde el cine. ARCA es un arca que navega a través de las películas: los realizadores —que también son artistas— cuentan historias del mundo del arte desde el lenguaje cinematográfico, abordando las artes visuales, los procesos creativos y las preguntas que atraviesan al arte hoy.
Además, el MACA es un espacio profundamente multidisciplinario. No es solo un museo de arte contemporáneo: a lo largo del año conviven allí el cine, el teatro, la literatura, la música y otras manifestaciones artísticas. ARCA se inserta naturalmente en ese ecosistema, ampliando el diálogo entre las artes desde el cine.
M.R.
En mi experiencia, ver una película es, casi siempre, una experiencia inmersiva. Y creo que cuando el arte está mediado, muchas veces se comprende mejor o se disfruta de otra manera. Cuando veo una película sobre arte, siento una mediación poética: el director, con su propio punto de vista, actúa como un mediador entre la obra, la vida del artista y nosotros, los espectadores.
Eso sucede tanto en el documental como en la ficción o en la adaptación de un libro. Y se potencia aún más en el cine: la sala a oscuras, la pantalla grande, el silencio compartido con otros. Es una experiencia muy distinta a ver una película en casa; se crea una magia particular.
Muchas veces pasa que estar frente a una obra es una cosa, pero conocer al artista, su historia, su contexto, a través de una película, abre otra dimensión completamente distinta. ¿Cómo lo ves vos en el caso de las películas sobre arte?
M.S.
Estoy muy de acuerdo con esa idea de mediación. En el cine sobre arte, el realizador o la realizadora no solo registra una obra o una trayectoria: estudia una vida, un proceso, un contexto. Y hay vidas que realmente transforman la manera en que uno mira una obra. Conocer ese recorrido puede cambiar por completo nuestra percepción.
Además, el cine —como todas las artes— está atravesado por su tiempo. En cada momento histórico aparecen temas que ocupan y preocupan a los artistas, y que se expresan a través de distintos lenguajes. Hoy vemos con mucha fuerza la necesidad de revisar y reescribir la historia del arte, de rescatar figuras y movimientos que quedaron fuera del relato dominante.
A través del cine, esa revisión se vuelve posible y necesaria. Muchas personas no figuran en los libros de historia por razones de género, de pertenencia a minorías, por censuras políticas o culturales. Un caso paradigmático es el de Hilma af Klint, cuya obra fue invisibilizada durante décadas. En esta edición de ARCA vamos a encontrar varias películas que trabajan sobre ese tipo de recuperaciones.
En ese sentido, el cine funciona exactamente como decís: como una mediación que nos acerca no solo a la obra, sino al artista, al movimiento y a las preguntas que atraviesan al arte en cada época.
M.R.
Entrando ya en la temática de esta edición y en la programación, ¿cuántas películas se presentan este año?
M.S.
ARCA se desarrolla del 10 al 16 de enero. A lo largo de la semana se proyectan varias funciones por día —en general, tres películas diarias—, lo que da lugar a una programación intensa pero cuidada. El festival inaugura este sábado 10 a las 19:30, con una función especial de apertura, y a partir de ahí se despliega una selección diversa de películas que dialogan con el arte, los artistas y las artes visuales desde distintos enfoques y lenguajes.
Más que centrarnos en un número cerrado, lo importante es la experiencia de recorrido: cada día propone un arco propio, con películas que conversan entre sí y que invitan a mirar el arte desde múltiples perspectivas.
M.R.
Vi que hay películas de muchos países, de distintos lugares del mundo. Y eso tiene que ver con que vos viajás y participás en los principales festivales internacionales especializados en cine sobre arte, que ya es un territorio bastante específico.
Dentro de esa diversidad, ¿cómo se construye la selección de películas de ARCA?, ¿qué criterios seguís?
M.S.
Esta es la quinta edición de ARCA y, mirando en perspectiva estos últimos cinco años, trajimos más de 60 títulos que fueron premiere en Uruguay, películas de muy distintos países y contextos. Esa diversidad no es casual: tiene que ver con una mirada curatorial que se alimenta del circuito internacional de festivales y de un trabajo sostenido de visionado, intercambio y seguimiento de proyectos.

En esta edición, por ejemplo, hay una película que muchos identifican como “persa”, pero que en realidad es una producción canadiense de ficción. Fue seleccionada en la Quinzaine de la última edición del Festival de Cannes y tiene algo inesperado: es una película de muy bajo presupuesto, con un humor muy particular, ambientada en una Winnipeg distópica donde el idioma principal es el farsi y la segunda lengua es el francés. Tiene una estructura coral, con tres historias que se cruzan, y un cuarto protagonista que es la arquitectura. Hay algo en su tono —casi al estilo de Wes Anderson— que nos interesó mucho para ARCA, justamente porque este año la arquitectura es uno de los ejes fuertes de la programación.
Además, esta edición pone un énfasis especial en el arte contemporáneo. Nuestro público suele estar muy familiarizado con películas sobre grandes figuras clásicas de la historia del arte, que siempre admiten nuevas lecturas, pero esta vez quisimos ampliar el foco: traer artistas contemporáneos, nuevas miradas y también revisiones necesarias. Hay, por ejemplo, una película sobre Leonora Carrington, una artista que está siendo reinsertada con fuerza en la historia del arte, y también películas sobre artistas contemporáneos de enorme relevancia como Ai Weiwei.

Vamos a proyectar además una película sobre Adriana Varejão, quien representará a Brasil en la próxima Bienal de Venecia, lo que nos permite acercarnos de manera muy directa a su vida y a su proceso creativo. Y, en paralelo, otra Adriana: Adriana Lestido. En este caso, no solo se proyecta la película, sino que contaremos con la presencia de la directora y de la propia artista, una oportunidad única para el público y especialmente para fotógrafos y fotógrafas interesados en su obra.
M.R.
Me comentabas que las películas son en muchos casos estrenos especiales y cuentan con permisos especiales para proyectarlas en el momento. En caso que no podamos asistir a alguna, ¿las podremos ver más adelante en plataformas?
M.S.
Sí. Estas películas se pueden exhibir únicamente durante el festival, entre el 10 y el 16 de enero. Después, muy pocas encuentran circulación: algunas llegan eventualmente a plataformas, pero en la mayoría de los casos son obras difíciles de volver a ver.
En un festival se pagan derechos de exhibición muy específicos: se adquiere el permiso para una proyección puntual, en una fecha y un horario determinados. Son sistemas muy precisos y muy actuales, con llaves digitales que habilitan la película solo en el momento exacto de la función. Eso hace que la experiencia sea única y no replicable.
En Uruguay, además, no contamos con plataformas especializadas en cine sobre arte, como sí existen en otros países. Por eso, ARCA se vuelve una oportunidad excepcional para acceder a este tipo de películas, y hacerlo como el cine fue pensado: en una sala, en pantalla grande, compartiendo la experiencia con otros.
Y hay algo más. Ver estas películas en el marco de un festival, dentro de un museo, rodeados de obras y en un parque de esculturas, genera un diálogo muy particular entre lo que sucede en la pantalla y lo que sucede fuera de ella. Ese contexto ya predispone a una experiencia distinta. La experiencia del cine —y especialmente la del cine en un festival— no tiene nada que ver con verla en casa. Es otra forma de mirar, de escuchar y de estar.
M.R.
Y hay algo que me pareció muy importante: la posibilidad que se les da a los niños. Eso me resultó sensacional. ¿Cómo surge esa idea?
M.S.
ARCA Kids es un programa especial del festival, una sección pensada específicamente para el público infantil, y desde el inicio la concebimos en diálogo con otros festivales internacionales. El primer ARCA Kids lo realizamos junto al Lago Film Festival de Italia, y este año lo desarrollamos en colaboración con el Centre du Film sur l’Art de Bruselas, uno de los acervos fílmicos más relevantes de Europa.
Nos interesaba que los niños no solo fueran espectadores, sino que entraran en contacto con el cine como lenguaje, desde una experiencia cuidada y estimulante. ARCA Kids no es un anexo del festival: es una parte fundamental de su vocación formativa y de futuro.
Por otro lado, están los talleres de cine para adultos, que se desarrollan en el MACA a lo largo del año. Los estudiantes de esos talleres producen cortometrajes sobre arte que dialogan naturalmente con el espíritu del festival y con su interés por el cine como lenguaje.
Y este año, además, sumamos un proyecto puntual dentro de ARCA en colaboración con la Universidad ORT Uruguay. Estudiantes de una materia muy específica de la Licenciatura en Audiovisual —un taller de creación con inteligencia artificial— trabajaron a partir de obras del acervo del MACA para realizar cortometrajes.
Ese cruce entre cine, educación, nuevas tecnologías y arte contemporáneo es muy representativo de lo que busca ARCA: generar vínculos vivos entre las obras, los lenguajes y las nuevas generaciones.
M.R.
Sé que las películas son como hijos y que es una pregunta difícil, pero si no me pudiera perder tres películas, ¿cuáles me recomendarías que vea sí o sí?

M.S.
Es verdad que es difícil elegir, pero hay tres momentos que no me perdería. Primero, la apertura y la clausura, porque ahí se condensan muy bien el espíritu del festival. La película de cierre, por ejemplo, acompaña a Ai Weiwei en el montaje de la ópera Turandot, en Italia, desde una mirada absolutamente contemporánea. Y además cerramos con un final musical muy especial: un DJ set de Juan Campodónico, presentando su último disco en vivo.
Después, no me perdería Universal Language, la película canadiense de ficción muy particular, que ya comentamos, con mucho humor y una mirada inesperada sobre la arquitectura, la ciudad y el lenguaje. Es una de esas películas que sorprenden y quedan resonando.
Y como tercer destaque, recomendaría especialmente las películas vinculadas a la arquitectura y la fotografía, que son ejes fuertes de esta edición. En particular, Start with the Things We Find, sobre un dúo de arquitectos italianos con una práctica que cruza arte y arquitectura, y Yo y la que fui, la película dedicada a Adriana Lestido, que además contará con la presencia de la artista. Esa es una oportunidad realmente única.
Pero si alguien puede ver más de tres, mejor todavía: ARCA está pensado justamente para dejarse llevar por la programación y descubrir películas que quizás no irías a buscar por tu cuenta.
M.R.
Y por último, ¿algo más que quieras agregar?
M.S.
Sí, simplemente recordar que la programación completa de películas está disponible en el sitio del festival:
https://arcafilmfestival.com/arca-2026/
Y que las entradas se reservan a través de la web del MACA:
https://macamuseo.org/eventosmaca
Todas las actividades en el MACA son de entrada libre y gratuita; lo único necesario es realizar la reserva previa a través de esos enlaces.
MR
Muchas gracias Mercedes, nos vemos en alguna función del festival ARCA!




